Como es de conocimiento casi universal, las mujeres muchas veces tenemos una lengua muy poderosa con la que en fracción de segundos podemos devastar a alguien cuando estamos enojadas. Este es un gran problema cuando ese alguien es un ser querido, ya sea el esposo, los hijos, los padres, los hermanos, o cualquier persona cercana a nosotras.
Debemos tener claro que no es bueno guardarse los enojos por que esto tarde o temprano terminara por salir de alguna forma muy chocante por decirlo así y terminaremos lastimando a alguien, es mejor conversar y llegar a acuerdos o manifestar la incomodidad.
Es muy difícil controlar esto ya que todas somos diferentes, algunas nos costara mas que a otras y a algunas nos será mas fácil que a otras, sea el caso que fuese debemos ser cocientes que a nuestro alrededor tenemos personas importantes y muy queridas sobre todo en nuestros hogares.
Mucha suerte y a ponerle ganas en no lastimar con esta arma tan poderosa como son las palabras soltadas en momentos de cólera.
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